En PiscinaProbada escribimos sobre el equipo de una piscina residencial: depuradoras, limpiafondos, robots, cubiertas y bombas de calor. No tenemos piscina de pruebas ni laboratorio, y no vamos a decirte que hemos probado veinte robots en el agua: sería mentira. Lo que sí hacemos es el trabajo aburrido que casi nadie hace antes de gastarse varios cientos de euros en una máquina: leer la ficha técnica del fabricante y comprobar que los números sirven para tu piscina.
Lo que hacemos
1. Partimos de tu piscina, no del catálogo
Cada guía empieza por los datos que mandan: los metros cúbicos de agua, el tipo de vaso (liner, gresite, poliéster), la forma y la profundidad, si hay escalera de obra o playa, y cuánta suciedad recibe (árboles, viento, uso). Un robot que no sube paredes o una depuradora que no renueva el volumen en el tiempo que debe no son opciones baratas: son compras devueltas.
2. Reconciliamos las cifras con la documentación del fabricante
Las fichas de las tiendas se copian entre sí y arrastran errores. Contrastamos caudal (m³/h), superficie de filtrado, longitud de cable, ciclos, consumo y COP con el manual, la ficha técnica y el despiece que publica el propio fabricante. Cuando dos documentos del fabricante no coinciden, decimos cuál hemos usado y por qué. Cuando un dato no se puede verificar en ninguna fuente publicada, la guía lo dice en un apartado de exclusiones nombradas en lugar de repetir una cifra que no podemos sostener.
3. Leemos las opiniones buscando el patrón, no la nota
La media de estrellas dice poco. Lo que nos interesa es lo que se repite: el robot que se queda atascado en el desagüe, la cubierta que no aguanta el viento del segundo invierno, la bomba de calor que no llega a la temperatura anunciada por debajo de 15 °C. Cuando un problema aparece una y otra vez en las opiniones de propietarios, aparece también en nuestra guía.
4. Decimos para quién es y para quién no
Cada recomendación nombra el tipo de piscina y de propietario al que sirve y a quién debería descartarla. Una guía honesta tiene descartes además de elecciones, y los nuestros dicen qué hemos excluido y por qué.
5. Revisamos avisos de seguridad
Antes de recomendar un producto comprobamos que no pese sobre él una retirada del mercado ni un aviso de seguridad vigente en la Unión Europea. Si aparece después de publicar, lo quitamos o lo advertimos con claridad.
Lo que no hacemos
- No probamos los productos en el agua ni simulamos haberlo hecho. Nuestra autora tiene piscina; las conclusiones de la web se apoyan en documentos, no en su máquina ni en la nuestra.
- No damos instrucciones de tratamiento del agua, dosificación de productos químicos, instalación eléctrica ni obra. Eso lo decide la etiqueta del producto, el manual del equipo y un instalador cualificado. Aquí hablamos de qué equipo elegir y por qué, no de cómo manipular cloro ni de cómo conectar una bomba.
- No cobramos por aparecer. Ninguna marca puede pagar por entrar en una comparativa, ni por subir puestos dentro de ella.
- No publicamos precios exactos. Cambian cada semana y envejecen mal; usamos bandas orientativas en euros (por ejemplo, 300–600 €) y te enviamos a ver el precio del día.
- No inventamos expertos. No hay un «revisado por» de adorno: somos gente que documenta, compara y escribe.
Cuándo cambiamos de opinión
Una guía no se termina el día que se publica. Revisamos las comparativas cuando un modelo desaparece del mercado, cuando el fabricante cambia la ficha técnica, o cuando las opiniones empiezan a contar algo distinto de lo que contaban. Si nos equivocamos en un dato, lo corregimos y lo dejamos indicado.
Cómo nos financiamos
PiscinaProbada es un proyecto independiente que se sostiene con enlaces a tiendas. Puedes leer con detalle cómo funcionan y qué significan para ti en nuestro aviso de afiliación. Hoy nuestros enlaces a Amazon.es no llevan ningún código de seguimiento y no nos generan comisión; actualizaremos esa página en cuanto eso cambie.
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